el Valle de Sensaciones

Escultura solar

Los paneles solares de la escultura transforman la energía solar en energía eléctrica. Se puede seguir este proceso a través de los aparatos de medición, ya que la instalación electrónica es visible tras el cristal. Es esta instalación la que alimenta enteramente la iluminación del jardín.

Al mismo tiempo en esta escultura se encuentran otras 7 sorprendentes y locas funciones. La electrónica integrada en ella recibe las señales acústicas y lanza sus funciones dependiendo de la intensidad de estas señales.

Y, por si la escultura no fuese suficientemente extravagante, siempre se puede encontrar en sus alrededores personas expermientando con cantos y sonidos.
Éstos ponen en marcha todas las peculiaridades de la escultura:

Una doble hélice constiutida por dos espirales que giran en sentidos opuestos. Al girar, parece que una espiral asciende, mientras la otra desciende. Esta doble hélice es la imagen dinámica de la simultaneidad de aspectos contrarios. Un ying yang en movimiento, por así decir.

El agua es expulsada de un pulverizador y a menudo alcanza al visitante.

Un ventilador sopla un potente chorro de aire. ¡¡Feliz aquel que consigue activar el ventilador con sus cantos tras el chorro de agua, especialmente a partir del mes de junio!!

Y .. cuidado, una señal luminosa gira en la punta de la escultura.

Un aspersor redondo comienza a girar y, gracias a algunas piedras que se encuentran en un tubo de plástico, simula el sonido de la lluvia.

También se pone en movimiento un cristal giratorio creando efectos ópticos, que dotan de volumen a este cristal plano.

Y como colofón, el Felicitador comienza su tarea jaleadora. Una mano mecánica le da palmaditas en su hombro al cantante y recompensa así su esfuerzo.
Este mecano se puede ajustar a las diferentes alturas, naturalmente, pues tanto a grandes como a chicos les hace bien unas palmaditas de confirmación.

Y todo ello, ¡¿cómo iba a ser de otra manera?!, se acciona con la propia energía solar de la escultura.