Llegamos a un paraje escondido entre pequeñas montañas donde una vertiente de agua oxigena el valle y propicia que muchos árboles lo cobijen. Sigue siendo verano y el calor es todavía agobiante. Achim nos recoge, nos lleva a pasear el lugar y nos invita a sentirlo – “Nos encontramos en un rato para comer” nos dice y se va dejándonos en nuestra pequeña casa octagonal hecha de arcilla. Pero ésta no es la única de su estilo, el lugar está lleno de construcciones ovaladas, octagonales, amorfas; unas sobre los árboles y otras sobre las lomas, unas que se mecen y otras que cobijan.
Seguimos paseando el lugar y encontramos que cada rincón de este Valle tiene algún secreto que revelar. Encontramos la Rueda de la Medicina que un Chamán la usa dos veces al año para hacer ceremonias de reconexión con la Tierra. Más allá encontramos el rincón de Buda donde todas las mañanas, Rajma la compañera de Achim, da sesiones de Yoga. En el paso a ambas, una cascada refresca a los visitantes. No cabe duda que el lugar no podría tener un mejor nombre que Valle de Sensaciones.
En la mesa nos esperan todos sentados y Achim tiene un bastón en la mano - “Es el Bastón de la Palabra” nos dice, - “Ayuda a que todos los integrantes de la mesa puedan hablar y comunicarse con sinceridad” - La sesión comienza y nos toca contar a todos la aventura de Los Hijos del Fin del Mundo. Poco a poco, con Emiliano, nos vamos dando cuenta que el viaje no ha sido fácil de llevarlo en pareja.
Ya es de noche y la casita octagonal nos invita a dormir. El sueño es placentero. En la mañana nos encargamos de visitar nuevamente cada rincón y de averiguar la razón de ser de cada espacio y cada forma. Todas las casas aquí están construidas de arcilla, ya que el lugar tiene mucha en los alrededores - “Arcilla y muy poca paja para que se compacte, nada más” - nos explica Achim . La arcilla es muy moldeable y se pueden lograr formas muy variadas en cada espacio. Nada aquí es recto - “Me gusta seguir las formas de la naturaleza, ella es la que me guía al empezar a crear” - nos dice Achim. Las ventanas se acomodan a las formas de los troncos y los techos siguen la simple ley de inercia física sosteniendo un palo sobre otro sin ningún tipo de sostén ni columna. La piscina que hay en el medio del Valle está hecha de llantas viejas las cuales se recubren con piedra y barro, y dos canales, uno de entrada y otro de salida de agua, permiten que la piscina se conserve limpia. Los baños secos mezclados con aserrín, - “Son un verdadero ahorro de agua, ya que pensar en usar agua limpia para botar los deshechos orgánicos, es u